Ahora que el sistema capitalista da síntomas de agotamiento, los tradicionales “especuladores”, los carroñeros del sistema económico, no dejan que todo evolucione de forma suave, si no que están dispuestos a hundir al resto del universo si con ello se enriquecen aún más.
Estos individuos (como dirían Les Luthiers), los hay de todas clases y tamaños, capaces de destrozar un país y sus habitantes (denominados jocosamente “mercados”) o a niveles más locales, que no dudan en aprovecharse de cualquier desgracia para sacar tajada engañando al personal.
Bien, un poco más desahogado, os cuento a que viene esto. Hoy he recibido un correo electrónico de un conocido comercio informático de mi ciudad, donde se dice poco más o menos lo siguiente: “Estimado cliente, bla, bla, bla… la actual situación en Japón, bla, bla, bla,…. escased de componentes informáticos, bla, bla, bla, …. subida de precios, bla, bla, bla, compre ahora o calle para siempre.”
Es decir, compre, compre, compre, que la tragedia que vive el Japón nos va a afectar así. No se en qué época vive esta gente y los mayoristas que, a buen seguro, le han transmitido esta misma información al mencionado comercio.
Eran los ‘80 (la década entre 1980 y 1989 para los de la LOGSE), cuando la frase “Made in Japan” era símbolo de calidad y estaba por doquier en los productos electrónicos de consumo. Pero cualquiera que tenga un poco de vista y ganas de leer la letra pequeña de la mayoría de los componentes electrónicos o partes de ordenadores actuales, se dará cuenta de que ahora ponen “Made in China” o “Made in” cualquier otro país asiático donde se explote a los trabajadores. Y todos sabemos por qué, si fabrico en China, me cuesta mucho menos y mis ganancias se multiplican (revisad esta noticia).
Bien, está claro que hay productos que aún se fabrican en Japón y que como es natural sufrirán retrasos, falta de stock, etc. Pero la gran mayoría de los componentes de un PC actual se fabrican y ensamblan en China (memorias, discos duros, tarjetas gráficas, etc.), así que no nos engañéis para obligar a comprar algo que no necesitamos y menos amedrentándonos que ya estamos cansados. Que no os engañen y no sucumbáis a este tipo de mensajes.
Desde aquí mi ánimo y esperanza para el pueblo japonés, junto con el deseo de que se recuperen lo mejor y antes posible y que aquellos que ganan con las desgracias ajenas se encuentren donde deben, en la cárcel, que hasta el monopoly tenía una casilla para ellos.